Nueva York, Estados Unidos, 24 de septiembre. Roger Federer en realidad está nervioso por su tenis.
El hombre que conquistó cinco campeonatos consecutivos del Abierto de Estados Unidos durante el apogeo de su dominio del deporte está listo para volver a jugar en el estadio Arthur Ashe el martes por la noche por primera vez desde 2019. Y no está del todo seguro de cómo se verá ahora el juego que quizá nadie hizo parecer más elegante.
"No he jugado un set de individuales en, no sé, quizá (Hubert) Hurkacz en Wimbledon, así que han pasado cinco años", señaló Federer, al referirse a su derrota en cuartos de final de 2021 en su último partido de Grand Slam. "No sé cómo va a salir mañana. Así que hay mucha incertidumbre, pero también mucha felicidad de poder volver al Arthur Ashe, un lugar donde he vivido tantos momentos hermosos".
Será nada más un set de individuales en una exhibición contra Andy Roddick y un set de dobles con John McEnroe contra Roddick y Andre Agassi. El ganador de 20 títulos de Grand Slam en individuales debería estar bien para eso.
¿Pero un regreso al tenis más allá de eso, compitiendo en grandes torneos en sus cuarenta y tantos como Venus y Serena Williams?
"No, no, no, no. No, para nada", respondió el suizo durante una conferencia de prensa. "Gracias por preguntar. No estaba seguro de si me iban a hacer esa pregunta, pero me alegra que lo hicieras para poder aclararlo por si alguien lo pensaba".
A sus 45 años, Federer todavía se ve en forma y comentó que disfruta entrenar en el gimnasio. Pero señaló que pasa largos periodos en los que casi no pisa la cancha.
Su prolongada ausencia del US Open ha hecho poco por disminuir su popularidad, a juzgar por la cantidad de personas en el recinto que mencionaban su nombre. La aparición de "Roger Federer" en la pantalla gigante para que todos lo vieran de nuevo, antes de su práctica vespertina en Ashe —donde Federer levantó el trofeo cada año de 2004 a 2008— fue una imagen bienvenida para sus aficionados.
El viaje a Nueva York es una parada para Federer en su camino a Newport, Rhode Island, donde será incorporado al Salón Internacional de la Fama del Tenis el sábado.
Federer nunca tuvo realmente la oportunidad de despedirse de Nueva York como jugador, porque no había forma de saber que su derrota ante Grigor Dimitrov en los cuartos de final de 2019 sería su último partido. Ese año había llegado antes a las semifinales del Abierto de Francia y a la final de Wimbledon, cayendo ante Rafael Nadal en París y luego ante Novak Djokovic en un desempate del quinto set en el All England Club.
Era fácil imaginarlo regresando al Abierto de Estados Unidos al año siguiente y haciendo otra gran campaña. Pero después de caer ante Djokovic en las semifinales del Abierto de Australia para comenzar 2020, se sometió a una cirugía de rodilla en febrero, y luego a otro procedimiento en mayo.
Regresó para jugar el Abierto de Francia en 2021, pero tuvo que retirarse antes de su partido de cuarta ronda. Tras la derrota ante Hurkacz —en la que se le vio con dificultades y perdió 6-0 en el tercer set— Federer se sometió a otra cirugía de rodilla en agosto y supo que no habría más regresos.
"La rodilla ya no puede. Está cansada. La mente ya no puede tener más paciencia y esperar otro par de años a ver qué pasa", evocó.
Federer sabe que mañana por la noche no será tenis de verdad, y bromeó con que él y Roddick ojalá fueran respetuosos y no intentaran hacerse dejadas el uno al otro. Pero será distinto de cuando volvió a Ashe hace un par de años para mirar.
"Me dieron una ovación porque me vieron en la pantalla gigante, pero siento que mañana —y supongo que hoy también, y el lunes de la próxima semana— realmente me da una oportunidad verdadera de decir gracias y adiós, lo cual creo que es importante para algunos", indicó. "Es algo bonito de hacer, sin duda".

