EL ZÓCALO

“Un espacio de experiencias”.

El Zócalo
Columnas
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Una vez concluida la conquista de Tenochtitlán comenzó la reconstrucción de la ciudad siguiendo los modelos urbanos medievales–renacentistas. Donde estuvo la Plaza Mayor se destinó a edificios de relevancia para el nuevo sistema político que llegó al actual territorio mexicano. Este espacio se convirtió en un punto de interés para la vida social, económica y política de sus habitantes. En el virreinato ahí se establecieron varios mercados y puestos que abastecieron a la población. Pinturas virreinales muestran lo vivo y concurrido que llegó a ser. Ahora se le conoce a este espacio como el Zócalo.

El Zócalo ha pasado por una enorme cantidad de cambios y renovaciones a lo largo de su larga historia. Ha presenciado todo tipo de acontecimientos: rituales, ceremonias, fiestas, tragedias, motines, desfiles, ejecuciones, manifestaciones, movilizaciones, discursos y conciertos, por mencionar algunos.

Diversas estructuras, monumentos y símbolos lo han adornado con el fin de transmitir distintos mensajes.

Sus transformaciones son paralelas a la historia de México. Cuando los soldados estadunidenses marcharon por su suelo, la nación mexicana sufrió una dura derrota que le costó la mitad de su territorio. El 9 de febrero de 1913, en la plaza, los disparos que sonaron anunciaban el fin del proyecto presidencial de Francisco I. Madero, cuyo resultado fue un golpe de Estado en el país y el comienzo de movilizaciones entre distintas facciones militares.

En sus alrededores el Ejército movilizó las tanquetas que figurarían en varias fotografías durante las semanas de tensión entre civiles y el gobierno, culminando con la matanza del 2 de octubre de 1968.

Estos son sucesos puntuales, definidos por su corta temporalidad y fuerte presencia en la memoria colectiva.

Bienvenidos

Es un espacio de experiencias y memorias, desde los sucesos ya mencionados hasta lo que es en su cotidianidad, sea un paseo dominical o hacerse una de esas famosas limpias.

Son varias cosas las que lo marcan y lo vuelven lo que es, más allá de sus propias características físicas: más allá de cualquier hecho que se decida nombrar histórico, se encuentra la vida que rodea al Zócalo.

Personas de todo tipo pueden acudir, sin importar clase social, religión, ideología, orientación o procedencia. Cualquiera es bienvenido y cualquiera le da sentido.

Es, asimismo, el sitio por excelencia para transmitir un mensaje público. Sea por el medio que sea. Para eso se presta de manera inigualable. Así, por ejemplo, los conciertos organizados por el gobierno capitalino han generado apoyo y críticas (últimamente más la crítica).

La Plaza de la Constitución, hoy conocida como el Zócalo, es testigo y protagonista de la historia de México y todavía más de la historia capitalina. Lo seguirá siendo. Su aparición en innumerables noticias revela que mientras sea posible continuará representando, entre todos los fenómenos que lo tocan, un centro importante de la Ciudad de México.

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