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Juan Carlos del Valle

Juan Carlos del Valle (Ciudad de México, 1975) es un artista  visual que vive y trabaja en la Ciudad de México. Ha desarrollado un lenguaje figurativo realista, caracterizado por los empastes matéricos y el trabajo de atmósferas cromáticas. Por medio del género del retrato y el autorretrato, así como de la representación de cuentos tradicionales, iconos de la cultura popular y alimentos procesados, explora la constante dualidad entre la imagen de la realidad aparente y la evocación pictórica de lo verdaderamente real.

Juan Carlos del Valle

  • Juan Carlos del Valle, Paleta III, óleo sobre tela, 16 x 10 cm

    ¿Y SI PICASSO HUBIERA SIDO MEXICANO?

    En medio de las conversaciones que ha provocado el Mundial escuché una pregunta: ¿qué habría sido de Hugo Sánchez si hubiera nacido en Argentina? O, a la inversa, ¿qué habría sido de Maradona si hubiera sido mexicano? La pregunta va más allá del futbol. Me hizo pensar en otra, acaso más incómoda: ¿qué habría sido de Picasso si hubiera nacido en México? ¿O de Roberto Montenegro, por ejemplo, si hubiera sido francés?

  • Juan Carlos del Valle, Cacahuate estilo japonés, óleo sobre tela, 16 x 10 cm

    ÉRASE UNA VEZ

    Érase una vez una época en la que una exposición era, simplemente, una exposición. Un lugar de encuentro alrededor del arte. Asistir a una inauguración de una galería era una experiencia mucho más simple: una copa de vino, una botana, una conversación. Las obras, que no pretendían ser más ni menos que lo que eran, formaban parte de la vida cotidiana; habitaban casas, restaurantes, oficinas y consultorios.

  • Juan Carlos del Valle y José Manuel Schmill, 2016

    SCHMILL EN EL PAISAJE DE MI MEMORIA

    José Manuel Schmill es una presencia constante en mi memoria. A propósito de su natalicio –habría cumplido noventa y dos años en abril–, he sentido la necesidad de escribir estas líneas.

  • Juan Carlos del Valle, Another Kind of Light II, óleo sobre tela, 25 x 30 cm

    ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE

    Vivimos en una época que se presume informada, pero no necesariamente sabia. Nunca habíamos tenido acceso a tal cantidad de datos, imágenes, referencias y discursos; y, sin embargo, pocas veces ha sido tan evidente la dificultad para discernir, jerarquizar y comprender. El problema no es la falta de información, sino su exceso: una acumulación constante que desplaza el pensamiento crítico y convierte al individuo no en un conocedor, sino en un simple contenedor.

  • Juan Carlos del Valle, Llamado, óleo sobre tela, 50 x 60 cm

    UNA GRIETA EN EL MURO: MANUEL GARCÍA JURADO

    Tenía dieciocho años y atravesaba una crisis de identidad. A esa edad uno descubre que no tiene la menor idea sobre qué estudiar ni a qué dedicarse. Hay demasiada información, demasiadas opiniones, demasiadas expectativas ajenas y, al mismo tiempo, una profunda falta de claridad interior.

  • Juan Carlos del Valle, Santas Pascuas, óleo sobre tela, 80 x 100 cm

    SOY PINTOR

    Recuerdo una coincidencia dominical, cuando tenía dieciocho o diecinueve años. Me encontré con mi maestra de primaria, quien –para mi sorpresa– me reconoció después de tanto tiempo. Tras el saludo vino la pregunta inevitable: “¿y qué estás estudiando?”

  • Juan Carlos del Valle, Blobs, óleo sobre tela, 15 x 10 cm

    DEFENDER LOS MUNDOS PROPIOS

    El año apenas comienza y la sacudida es inmediata. Un sismo, noticias alarmantes que llegan de diferentes partes del mundo, imágenes que se acumulan con violencia en la pantalla. Todo lleva a una reflexión casi involuntaria: el panorama mundial es, por decir lo menos, inquietante. No se trata solo de una serie de crisis aisladas, sino de la sensación persistente de que algo general se ha resquebrajado.

  • Juan Carlos del Valle, Yo antes, óleo sobre tela, 60 x 50 cm

    PROTEGER NO BASTA

    La noticia recorrió el mundo con la velocidad habitual de los récords: una obra de Frida Kahlo alcanzó una cifra histórica en una subasta internacional. El resultado no solo marcó un hito dentro de su propio mercado, sino que estableció un nuevo máximo para una artista mujer y para cualquier creador latinoamericano. Pero detrás del entusiasmo y de las ínfulas nacionalistas surge una pregunta más incómoda: ¿por qué una venta de esta magnitud solo puede ocurrir fuera de México?

  • Juan Carlos del Valle, Yo mero III, óleo sobre tela, 60 x 50 cm

    CUANDO TODOS CABÍAN EN LA MISMA MESA

    Consideremos algunas escenas habituales en la Ciudad de México de mediados del siglo XX. En las casas de actores, cineastas o fotógrafos –como las de Dolores del Río o Emilio “El Indio” Fernández– era frecuente encontrar una mezcla que hoy parecería improbable: pintores, escritores, músicos, diplomáticos, miembros de la farándula y estrellas del cine nacional e internacional que pasaban por la capital. En la televisión abierta, cronistas como Salvador Novo –y otros miembros de la vida literaria– ocupaban espacios privilegiados para hablar de literatura o historia. Eran tiempos en que la cultura respiraba en un solo espacio, donde lo popular y lo intelectual no se repelían, sino que se enriquecían mutuamente.

  • Juan Carlos del Valle, Génesis, 2016, óleo sobre tela, 50 x 60 cm

    EL PESIMISMO COMO FUERZA LÚCIDA

    Si hiciéramos un inventario del malestar contemporáneo, la lista parecería interminable. Guerras, migraciones forzadas, colapsos ambientales, corrupción, violencia, precariedad. Las economías se tambalean, las instituciones siguen perdiendo credibilidad, los vínculos humanos se erosionan. En el arte, los concursos, becas, museos, galerías y ferias son más un circuito viciado que un espacio de oportunidades. Las redes amplifican la sensación de que todo ocurre demasiado rápido y al mismo tiempo. El mundo se desmorona con eficiencia y buen diseño.