LA CUENTA REGRESIVA
“Tarde o temprano la realidad alcanza a la propaganda”.
lucy@bravo.com
“Tarde o temprano la realidad alcanza a la propaganda”.
“Morena ha optado por cerrar filas”.
Esta semana México avanzó un paso más en una ruta de colisión con Estados Unidos. No por un desacuerdo comercial. No por migración. No por aranceles. Sino por algo mucho más delicado: la decisión de convertir los señalamientos sobre posibles vínculos entre política y crimen organizado en una disputa de soberanía nacional. Y detrás de esa decisión apareció nuevamente el expresidente AMLO.
La historia de Cuba siempre ha tenido algo de isla detenida en el tiempo. Pero lo que estamos viendo ahora parece menos una postal congelada de la Guerra Fría y más el inicio de un desenlace histórico. La imputación de Raúl Castro por parte de Estados Unidos no es solo un movimiento judicial: es un mensaje político: Washington decidió que ya no quiere administrar el problema cubano; quiere desmontarlo.
Donald Trump no dijo una frase menor. Al advertir que si México no hace el trabajo contra el narcotráfico Estados Unidos podría hacerlo, colocó a nuestro país frente a su momento más vulnerable en más de un siglo: la posibilidad real —ya no retórica— de una incursión militar estadunidense contra los cárteles.
“No es un cierre: es un compás de espera”.
“La paradoja es brutal”.
“El sistema global empieza a resentir los primeros temblores”.
Hay guerras que estallan por ambición, otras por miedo. Y luego están las que nacen de una cadena de cálculos mal hechos: cuatro años después de la invasión a Ucrania lo único indiscutible es que casi nadie anticipó el tamaño del incendio. Ni Moscú previó la resistencia ucraniana ni Occidente la obsesión rusa. Lo que comenzó como un desafío al statu quo se convirtió en un parteaguas geopolítico que sigue reescribiendo el mapa europeo y las reglas del poder global.
“No es el colapso de la diplomacia: es su militarización”.