Los gabinetes de curiosidades, también conocidos como gabinetes o cuartos de maravillas, eran habitaciones o, en ciertas ocasiones, simples muebles ubicados en las residencias de nobles y burgueses europeos de los siglos XVI, XVII y XVIII, que coleccionaban y exponían objetos exóticos y extraños para despertar la curiosidad y el asombro.
“Estas colecciones eran el reflejo del deseo humano por explorar y descubrir el mundo en tiempos pasados. Cada gabinete era único y albergaba desde fósiles y especímenes naturales hasta artefactos antiguos o rarezas artísticas. No era raro encontrar viales o pequeños frascos —en extremo fantasiosos— de sangre de dragón, restos de animales míticos, cuernos de unicornio, corderos tártaros, mitad animal, mitad vegetal.
“Pero más que nada, dichos gabinetes eran verdaderos tesoros para los amantes del conocimiento y la belleza. Estos permitieron difundir contenidos a los científicos europeos, siendo de gran importancia en el desarrollo de la ciencia moderna y en el estudio temprano de las que serían después disciplinas como la biología y la geología, al crear colecciones de fósiles, conchas, insectos o plantas de fácil acceso.
“Surgidos durante el Renacimiento, justo cuando se ponía énfasis en la búsqueda del conocimiento y en los descubrimientos, los llamados gabinetes de curiosidades, reunidos por burgueses, nobles y reyes, se convirtieron en lugares dónde admirar desde animales exóticos a
antiguas piezas arqueológicas, autómatas o incluso las mejores obras de arte. En la actualidad, su herencia sigue vigente en los actuales museos de historia natural de todo el mundo”.
Así lo dijo J.M. Sadurní, periodista, escritor y especialista en divulgación histórica, autor de artículos en National Geographic.
Admiración y asombro
Qué emocionante es leer las palabras “maravilla” y “curiosidad” en una misma frase. De inmediato, se despierta el más profundo y humano de los sentimientos: la admiración. Es esa la sensación que se apodera del espectador ante las más de 250 piezas que integran la exposición Gabinete de curiosidades. Pasión por el coleccionismo y el conocimiento, perteneciente a la colección privada de Ricardo Salinas Pliego y María Laura Medina de Salinas.
La admiración, el asombro y el conocimiento son los hilos con los que se bordó la intención de agrupar tales tesoros artísticos, históricos y naturales. La inauguración, realizada en la Galería de la Universidad de la Libertad, en la Ciudad de México, es la afortunada ocasión para albergar esta muestra excepcional. Y qué mejor recinto entonces para recibirla, que un centro de saber del que emanan la luz de la cultura y el conocimiento como lo es la vibrante Universidad de la Libertad.
La experiencia resulta absolutamente enriquecedora. Redonda. Desde el 30 de junio y hasta el 25 de octubre de 2026, mediante registro previo en Arte & Cultura del Centro Ricardo B. Salinas Pliego, se puede admirar, en pleno siglo XXI, este renacentista cuarto de maravillas y transportarse en el tiempo a un misterioso mundo por descubrir. Un mundo construido décadas atrás por el empeño de sus coleccionistas. Verdaderos curadores de su propia —y crítica— visión, sobre lo artificial, lo exótico, lo científico y lo natural.
Fósiles, documentos históricos, fotografías, instrumentos científicos, cuadros, obras de arte, libros, rocas y minerales, cohabitan en este espacio dedicado al descubrimiento de otros mundos y tiempos. Efectivo antídoto contra el olvido —como bien lo es la historia—, que nos hace entender nuestro presente para perfilar certero el camino de nuestro futuro. Al despertar la curiosidad por ese saber, sacudimos la conciencia del presente.
El director de Arte & Cultura de Grupo Salinas (GS), Sergio Vela, señala la importancia de este fantástico acontecimiento. “Conscientes de que el patrimonio cultural cobra pleno sentido cuando puede verse, estudiarse y disfrutarse, Ricardo Benjamín Salinas Pliego y María Laura Medina de Salinas, abren hoy su colección a todos los mexicanos; convencidos de que el concomiendo no se agota al compartirse, sino por el contrario, crece”.
Mágica exposición
Fascinante resulta observar esta exhibición variopinta y atemporal. En este gabinete no se agotan las sorpresas ni la fascinación. Tiene “de todo como en botica”, dirían las abuelas.
Ejemplo de ello es un ejemplar de Dell’historia naturale (Nápoles,1599), libro del boticario y naturalista Ferrante Imperato que por primera vez se ilustra en un gabinete de curiosidades.
También se pueden apreciar dos telescopios refractores, un
globo terráqueo fabricado por J. & W. Cary o un ejemplar de Harmonia Macrocosmica Seu Atlas Universalis Et Novus, de Andreas
Cellarius (1661).
Por otra parte, se puede admirar el fósil de amonites, tallado entre el Devónico medio y el Cretácico tardío, hace 400-66 millones de años; óleos como el retrato anónimo de Hernán Cortés, circa 1700; La Marina o Malinche, atribuido a Alonso Sánchez Coello, siglo XVI; el Retrato de Moctezuma II, de desconocido autor del último cuarto del siglo XVII; el Vanitas vanitatum et omnia vanitas, de Edward Collier (1666), o un hermoso biombo con escenas del virrey en el Canal de la Viga, sin fechar.
Evocando esos auténticos ancestros de los modernos museos, estos esfuerzos intelectuales acercan “lo otro” a las vidas cotidianas de quienes admiran los objetos, como en aquellas tempranas vitrinas o cajones de objetos fabulosos. De objetos curiosos.
Vitrinas integradas en un principio por los hallazgos de exploradores y científicos con dotes de coleccionistas. En este caso, con esta íntima muestra, con el afán de presentar estos objetos universales al gran público mexicano.
Al encontrarme con cada una de las salas de esta mágica exposición, no dejo de imaginar que debieron sentir la misma emoción y asombro que yo; aquellos que, durante 250 años, recibieron eufóricos en el puerto de Acapulco a la mítica flota del Galeón de Manila o Nao de China, cargada de tibores, sedas, damascos, marqueterías, marfiles, esculturas, textiles, baúles y un sin fin de exóticas riquezas que provenían del otro lado del mundo, en la más larga y longeva ruta comercial que ha conocido la humanidad y de la que fuimos el epicentro económico y cultural por siglos.
Disfrutemos pues, este moderno navío de maravillas que es el Gabinete de Curiosidades —de Ricardo Salinas Pliego y María Laura Medina de Salinas—. Pasión por el coleccionismo y el conocimiento. Sin duda, resonará en el imaginario con que construimos eso de lo que estamos hechos.







































