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LA DEMOCRACIA Y SUS VICISITUDES

“Parece prematuro haber hablado de la muerte de la democracia”.

Elecciones en el mundo.
Elecciones en el mundo.|Foto: CAROLINA JIMÉNEZ MARISCAL/CUARTOSCURO.COM

Es extraño cómo vemos todo el tiempo análisis que hablan de la crisis de la democracia y, sin embargo, los medios de comunicación internacionales concentran su atención en distintos procesos electorales.

Vienen las elecciones de Brasil, que a decir de los expertos habrán de reconfigurar el mapa geopolítico de América Latina entera. No solamente por la continuidad o reacomodo ideológico del gobierno en turno, ya sea por la permanencia de la izquierda con Luiz Inácio Lula da Silva o por el giro a la derecha con el hijo de Jair Bolsonaro. El tema está en las alianzas internacionales de Brasil, ya sea en voltear a China o a Estados Unidos.

Este mismo año, las elecciones en Israel, que habrán de rediseñar o mantener los equilibrios políticos de Oriente Medio. Benjamín Netanyahu, el famoso Bibi, enfrentará el juicio de los electores no solamente como gobernante de su país, sino como el conductor de una guerra que ha dañado la imagen de Israel a un nivel sin precedentes en la época reciente.

Después de su intervención en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sin embargo, no sería muy inteligente dar por perdido a Bibi, pues ha construido su carrera recuperándose de fuertes caídas y nunca cediendo ante la adversidad.

Finalmente, están las elecciones intermedias norteamericanas, que tienen al mundo entero pendiente de su resultado. Si bien las encuestas anticipan la derrota del partido Republicano en la cámara baja, ya son muchos los especialistas que advierten que eso no significará una disminución del rol internacional de Donald Trump, sino probablemente todo lo contrario.

Advertencia

Al verse asediado y vencido en casa, es posible que Trump y su movimiento busquen victorias en el exterior a fin de apuntalar las aspiraciones del trumpismo de cara a la elección presidencial de 2028. En la mira están Cuba y México dado que Irán ya se ve cada vez más lejano como una alternativa de éxito para la narrativa del gobierno norteamericano.

En esas condiciones, insisto, parece prematuro haber hablado de la muerte de la democracia. Todo indica que serán las elecciones y el sistema democrático el que determine el rumbo de importantes regiones y en el caso estadunidense, dado su poder, del mundo entero.

Quizá leímos mal la coyuntura histórica y lo que murió o está muriendo no es la democracia, sino la democracia liberal, pues la mayor parte de las opciones electorales en pugna si por algo se distinguen es por su iliberalismo o incluso su antiliberalismo.

La precisión conceptual importa en tanto que de ella depende la definición del propio sistema internacional en el corto plazo. No es la idea de la participación popular o el voto de las mayorías lo que se cuestiona, sino el componente liberal. Esto es una mala noticia para todos quienes creemos en la vigencia del orden universalista y legalista propio del liberalismo, pero sirve de advertencia a fin de prepararse para lo que viene. Las elecciones seguirán importando como estructuradoras del poder, el derecho y la ley no tanto.