A propósito de la discusión sobre la aspiración irlandesa, galesa y escocesa de separarse del Reino Unido, cayó en mis manos el libro The Greatest Sentence Ever Written, de Walter Isaacson. Un libro que cuenta la historia de la redacción de la declaración de Independencia de Estados Unidos y, en concreto, de la oración “Sostenemos como verdades evidentes que todos los hombres son creados iguales”.
Isaacson, biógrafo entre otros de Benjamin Franklin, domina el tema del proceso de Independencia de Estados Unidos. En este libro refiere la importancia de las relaciones entre Franklin y David Hume, quienes sostuvieron una nutridísima correspondencia sobre el concepto de verdad, evidencia y la filosofía analítica en general.
Ya en el proceso mismo de redacción de la Declaración, el libro documenta las profundas diferencias filosóficas entre Franklin, Adams y Jefferson. La pregunta que uno se hace al concluir la lectura es cómo se las arreglaron para enfrentar el desafío sin precedente de inventar una nación y un sistema político tan novedoso a pesar de las diferencias tan profundas entre los Padres Fundadores. Da la impresión de que los organizadores de estos movimientos separatistas del Reino Unido no han considerado adecuadamente estas dificultades.
Suena muy sencillo simplemente salirse del Reino Unido, pero falta por diseñar un sistema jurídico propio de naciones independientes y a la vez acorde con el complicadísimo marco regulatorio de la Unión Europea (UE), a la cual dicen que quieren pertenecer.
Después de eso, me pregunto cómo funcionaría el tema de inserción o no a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). ¿Estos países estarán dispuestos a posicionarse abiertamente contra Rusia en el marco de la guerra de Ucrania? La regulación financiera y de política agrícola impondría restricciones significativas al marco interno de estos nuevos países. En otras palabras, pasarían de una unidad transnacional como el Reino Unido a otra con mayores niveles de regulación. Está por verse si los electorados están de acuerdo con ello.
Dificultades
Lo más sencillo es hacer un pronunciamiento filosófico y declararse independientes. Todo el mundo parece coincidir en ello, pero los detalles relativos al día después son aún más trascendentes. Hasta el modelo de tributación fiscal necesariamente se modificaría. Por consecuencia, habría que pensar en si habrá de materializarse o no la propuesta independentista en el Reino Unido.
No es imposible, pero supone más dificultades de las que suponen sus organizadores. Falta indagar sobre los vínculos internacionales de estos movimientos independentistas ¿Tienen aliados en Estados Unidos y, de ser así, quiénes? ¿Trumpistas, antitrumpistas o neutrales? De ello dependerá la viabilidad real de su iniciativa a fin de obtener reconocimiento de sus pares, apoyo político y hasta financiamiento.
Del otro lado, es verdad que Londres vive una crisis política constante por tanto cambio de primer ministro, pero ¿en verdad dejará ir esos países? La disolución del Reino Unido constituiría un acontecimiento geopolítico de primer orden con amplias repercusiones en todo el sistema internacional. Habrá que darle seguimiento.








































